CTA y La Alameda contra la precarización y explotación en talleres clandestinos

 

Existen más de 100 marcas de ropa denunciadas penalmente por violación a la Ley de Trabajo a Domicilio y por reducción a la servidumbre. La megacausa tramita en el juzgado a cargo de Julián Ercolini. 

Alejandra Angriman, Secretaria Nacional de Igualdad de Género y Oportunidades de la CTA Autónoma denunció que “en nuestro país la precarización laboral alcanza al 50% de la clase trabajadora, el 35% de los/as trabajadores/as ocupados no se encuentran el mercado de trabajo formal y entre ellos/as las mujeres son las más precarizadas en cuanto a su forma de contratación, salario y tipo de tareas”. “Por eso, este 24 de abril a las 12 horas estaremos denunciando a Cheeky por ser una de las marcas acusadas de utilizar talleres clandestinos con trabajo esclavo para la confección de sus prendas. La mayoría de su planta está constituída por mujeres y muchas de ellas migrantes” concluyó Angriman.

El 24 de abril al mediodía la Marcha Mundial de las Mujeres realizó una acción frente al local de ropa infantil Cheeky ubicado en Florida 261, por ser una de las marcas acusadas de utilizar talleres clandestinos con personas reducidas a la servidumbre (trabajo esclavo) para la confección de sus prendas. La mayor parte de su planta está constituida por mujeres y muchas de ellas migrantes.

Ese día se cumplen dos años del derrumbe de una fábrica textil de 9 pisos en Dhaka, Bangladesh, donde murieron más de 1.100 personas y más de 2.400 resultaron heridas, la gran mayoría eran mujeres. En ese edificio funcionaban cinco talleres textiles que producían ropa y accesorios para destacadas marcas extranjeras (Primark, El Corte Inglés, Bon Marché, Joe Fresh y Benetton).

Las grandes marcas eligen Bangladesh para instalar sus fábricas textiles por ser el lugar con mano de obra más barata del mundo, pero ni ellas ni el gobierno garantizan las condiciones mínimas de seguridad de trabajadores y trabajadoras: gozan de los beneficios para maximizar sus ganancias pero no asumen ningún tipo de responsabilidad.

La Alameda, el lunes 17, en el ingreso a los Tribunales Federales de la avenida Comodoro Py 2002, realizó un acto en apoyo a que se avance en las indagatorias dispuestas por el Juzgado Federal de Julián Ercolini y pedidas por el fiscal Carlos Cearras al dueño de Kosiuko, Federico Bonomi, y sus principales directivos, todos ellos acusados de basar su producción en talleres clandestinos con trabajo esclavo.

Desde el 12 al 17 de octubre fueron citados a indagatoria el presidente de la marca, Aníbal Terra, su dueño Bonomi, y el gerente general que a su vez es apoderado, Marcelo Gallardo. Ellos están acusados de haber subcontratado talleres clandestinos en los que se acreditó reducción a la servidumbre de trabajadores migrantes, mediante intermediarios que hacían de “pantalla” para engañar a los inspectores del Estado.
Las indagatorias a los dueños de Kosiuko se hacen conforme a lo que establece la Ley de Trabajo a Domicilio que hace penalmente responsable a los dadores de trabajo de las condiciones en que trabajan los costureros en los talleres que confeccionan para esa marca.

Hasta ahora la Justicia Federal se negaba a aplicar la Ley de Trabajo a Domicilio con la excepción de un fallo del Juez Federal Sergio Torres y de una indagatoria anterior a los dueños de la marca SOHO. En los tribunales suelen dejar impunes a las marcas por sus talleres esclavos. El propio Juez Ercolini en su momento pretendió dictar la falta de mérito en la causa Kosiuko y la apelación que realizó La Alameda y la intervención de la Cámara Federal, Sala I, la que garantizó junto con el fiscal los pedidos de indagatoria.

La Alameda respalda estas indagatorias y exige el procesamiento de los directivos de Kosiuko a los que denunciaron penalmente en el 2006 y en el 2009 por basar su producción deliberadamente en talleres clandestinos con trabajo esclavo. Esperan que ese paso crucial establezca un precedente para la megacausa que el propio Juez Ercolini tramita en su juzgado en la cual hay más de cien marcas denunciadas por usar los mismos métodos esclavistas de Kosiuko.