Crece la preocupación por el cierre del Jardín del Hospital Ramos Mejía

Reclamo permanente. El Gobierno Porteño insiste con el cierre del Jardín del Hospital Ramos Mejía, pero la Justicia afirmó que está en buenas condiciones.

Padres y docentes advierten que las vacantes de la Escuela Infantil Nº 6 no fueron incluidas en la oferta online y consideran que un traslado no es una opción aceptable.

El Gobierno de la Cuidad de Buenos Aires decidió cerrar el establecimiento de la Escuela Infantil Nº 6 D.E. 6º de la calle Venezuela 3158, también conocido por ser el “Jardín del Hospital Ramos Mejía”, para trasladarlo íntegro a una escuela aún en construcción en Catamarca 342.

“Tenemos mucha incertidumbre porque el Jardín es una institución que funciona hace 32 años con un horario extendido que le viene bien a muchas familias”, afirmó Laura Valdez, una de la madres que forma parte del reclamo, en diálogo con Abran Paso. La jornada se extiende desde las 7.30 hs. hasta las 19 hs., dividida en tres turnos. Las familias desconocen si los horarios se van a mantener en el nuevo establecimiento. “Tenemos la sospecha de que no”, agregó Laura. Les comunicaron que los nuevos cursos serán hasta las 16.30 hs. “Creemos que van a querer hacer una unificación de turnos”, destacó.

En las redes sociales del Gobierno Porteño se informó que la nueva escuela de la Manzana 66 tendrá salas de dos, tres, cuatro y cinco años. En el Jardín actual también funciona una sala de un año. Por eso, también consideran que se cerrara esta sala. 

Las familias se enteraron de la mudanza mediante el sistema de inscripción online, el 7 de Octubre, cuando notaron el cambio de la calle. No les brindaron ninguna información oficial verbal ni escrita. Las familias tuvieron que pedir una reunión a la Dirección del Jardín, que se realizó el 20 de Noviembre. Allí se conocieron la resolución del Ejecutivo.

El objetivo del jardín en construcción en Manzana 66 era garantizar vacantes nuevas para el barrio y ayudar a solucionar el déficit que existe en las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires (9000 niños quedan en lista de espera sólo en nivel inicial). “Es una lucha de muchos años, no se merecen que no sea un Jardín nuevo. Se necesitan muchas vacantes, sobre todo en Inicial”, consideró Laura. 

Los trabajadores del Hospital Ramos Mejía también están afectados porque se quedan sin jardín anexo en su lugar de trabajo y no tienen garantías de que se respeten las condiciones que mantuvieron desde el año 1986, su fecha de creación. 

En 2017 hubo un importante recorte horario y en 2018 se intentó clausurar las salas de Lactarios de 1 y de 2 años. Los reclamos gremiales y la comunidad educativa lo evitaron. En marzo de 2019 un juez realizó una visita ocular al establecimiento y su fallo dictaminó que el jardín tiene condiciones correctas de infraestructura. 

Ahora la justicia deberá falla sobre la cuestión del traslado, frente al cual también existen varios amparos presentados. “Esperamos que el juez se expida antes de que se concrete. Sabemos que están apurando la obra”, aseguraron los familiares en un comunicado. 

Según la comunidad educativa, el trasfondo de este desmantelamiento y la falta de vacantes en los maternales es la derivación de esta franja de edad a los Centros de Primera Infancia. En los últimos años, los CPI crecieron de manera exponencial. Estos centros no son escuelas sino guarderías, que dependen del Ministerio de Desarrollo Humano. Quienes trabajan allí no requieren título docente y son monotributistas. “No hay proyecto pedagógico. Sé apunta a precarizar la Educación Inicial”, consideran las familias. 

La Ciudad tiene la oportunidad de escuchar a los docentes, padres y vecinos que conocen cuales son las necesidades del barrio.