Crece la circulación de personas en Once. Hablan los vecinos y los vendedores ambulantes

Vendedores ambulantes negaron estar saliendo masivamente a trabajar a la calle. Aseguran que son casos aislados y que, por el contrario, están buscando concientizar y ayudar a los compañeros que quieren salir por la desesperación de no generar ingresos.

La Comuna 3 es una de las zonas de la Ciudad con mayor concentración de gente y más casos de coronavirus detectados. En los últimos días, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y varios vecinos, manifestaron que ven más circulación de personas en Once. “No sólo se ve mucha gente caminando por todos lados y más tránsito en los últimos días, sino que también hay gran cantidad de vendedores ambulantes, en especial senegaleses, que volvieron a instalarse en la zona en medio de la cuarentena, y gente en situación de calle”, declaró la presidenta de la ONG Buenos Vecinos BA, Gloria Llopiz Ortiz, en una nota de la página web del diario Perfil.

Sus declaraciones generaron debate en grupos de WhatsApp vecinales y en las redes sociales. “Ciertos sectores del barrio están agitando contra los ‘vendedores ambulantes’, creemos que nuestra posición ya se conoce, nunca vamos a ir contra gente que trata de ganarse su sustento, nos parece que hay problemas graves, como la venta de droga y los robos, para ocupar a la policía con contravenciones”, destacaron desde la Red de Vecinos Manzana 66 en su cuenta de Facebook.

Además sostuvieron que “No constituye contravención la venta ambulatoria en la vía pública o en transportes públicos de baratijas o artículos similares, artesanías y, en general, la venta que no implique una competencia desleal efectiva para con el comercio establecido, ni la actividad de los artistas callejeros en la medida que no exijan contraprestación fija”

También se refirieron al fracaso de la soluciones propuestas por el Ejecutivo porteño hasta el momento. “Ya tenemos un grupo de vendedores que se los engañó llevándolos a la feria de la calle La Rioja 80, donde los vecinos no podemos acercarnos por la inseguridad que hay en la zona y ellos no venden nada”.

El escrito concluye señalando que “se vienen tiempos muy difíciles postpandemia. Se perdieron muchos puestos de trabajo. Comprendemos y nos solidarizamos con los vendedores ambulantes que salen a ganarse el pan a pesar de los altos riesgos de contagiarse. El problema no es la venta ambulante sino la precarización laboral.”

Moustapha Sene -senegalés, en Argentina desde hace 13 años y empleado de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Nacional para los Refugiados- afirmó que, de los cerca de cuatro mil inmigrantes provenientes de Senegal que hay en Argentina, no hay ni diez casos que hayan roto la cuarentena o hayan sido detenidos por hacerlo.

Moustapha, además, coopera en distintas organizaciones como la Federación Argentina de las Colectividades, la Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina y el Instituto Argentino para la igualdad Diversidad e Integración, y participa en diversas asociaciones  afro y de la diáspora senegalesa. En diálogo con Abran Paso explicó que están tratando de evitar que los compatriotas salgan a las calles, para que no lleven el virus a sus familias, teniendo en cuenta que cuando venden ponen sus cosas en el piso y tienen intercambios con mucha gente.

“Si uno ve la cantidad de casos o la cantidad de causas de gente que haya roto la cuarentena, podemos decir que la comunidad senegalesa respetó totalmente, el 99,9%, el tema del aislamiento social y se quedaron en su casa. Algunos casos aislados siempre hay, y lo que estamos haciendo es tratar de sensibilizar a los chicos para que entiendan la situación y que se protejan ellos mismos contra esa enfermedad”, expresó, y aseguró que de ninguna manera está de acuerdo con que en estos momento salgan a trabajar, aunque entienden la desesperación que algunos tienen por pagar el alquiler, comprar comida o mandarle dinero a sus familiares en su país de origen.

También afirmó que más allá de eso, les dice que traten de pedir ayuda; entre los que pueden, compran comida para entregarla a quienes lo necesitan. “Hay algunos que están saliendo, no se puede controlar a todos, cada uno es libre de hacer lo que quiera y si rompe la cuarentena, el Estado debe hacer su trabajo. Esto no quiere decir que su presencia en Once obligue o incite a los vecinos a salir y estar presentes en la calle sin autorización. El que salga a comprarles rompe el aislamiento tanto como el senegalés o como cualquier vendedor que está en la calle. Si los senegaleses fueran los únicos vendiendo en la calle el problema no iba a subsistir, entonces significa que hay otras personas rompiendo la cuarentena”, enfatizó.

La pandemia nos afecta a todos, pero más a quienes tienen trabajos informales, que viven el “día a día”. En el caso de la comunidad senegalesa, más del 95% trabaja de manera precarizada en la venta ambulante, según explicó Sene. Es por esto que, dentro de la colectividad y con la cooperación de diversas organizaciones y vecinos, comenzaron a ayudarse para que pudieran acceder al Ingreso Familiar de Emergencia que provee el Gobierno de la Nación, aunque son pocos los que finalmente lo recibieron.

“Por lo menos dos mil senegaleses deberían poder recibirlo, si se tiene en consideración todos los que tienen el  DNI y residen hace más de dos años en el país, pero muy pocos pudieron acceder, porque tuvieron un problema de idioma y de alfabetización para poder completar esos trámites y seguir día a día las fechas correspondientes para hacer los reclamos. Ni la mitad debe haberlo recibido, a pesar de que no lo sabemos con seguridad ya que no tenemos un censo general”, resaltó Mustapha.