Cooperadoras porteñas rechazaron la transferencia de responsabilidades para la compra de elementos de higiene contra el COVID

La comunidad educativa del Mariano Acosta, entre otras, rehusó la resolución del Gobierno de la Ciudad, que establecía que, en lugar de entregarle los productos directamente, le daba un fondo económico para que la compra la realice cada escuela.

El mes pasado, el Poder Ejecutivo porteño lanzó una resolución a través de la cual le depositaba a los colegios un subsidio para que compren, por sí mismos, los elementos necesarios para la higiene en medio de la pandemia de COVID 19. Sin embargo, varias cooperadoras se opusieron a esta decisión, y una de ellas fue la de la Escuela Normal Superior n°2 “Mariano Acosta”, ubicada en General Urquiza 277, Balvanera, Comuna 3.

“Es una iniciativa que ellos en principio la presentaban como una buena noticia, porque nos iban a dar plata. Pero al leer bien el documento decía que le entregaban a las instituciones este dinero pero que toda la responsabilidad, la acción de la compra y de la búsqueda de presupuestos recaía en las cooperadoras. Lo cual nos pareció algo tremendo porque están formadas por familias que aportamos lo que podemos, cada uno desde su casa, con todas nuestras otras responsabilidades. Es un trabajo totalmente voluntario, y esto no nos corresponde para nada. Es una responsabilidad del GCBA al 100%. Nosotros no tenemos ni el tiempo, ni el criterio, ni porqué tener que ocuparnos de eso”, le comentó Carolina Caviglia, integrante de la cooperadora del Mariano Acosta, a Abran Paso.

También expresó que desde que salió el escrito, el 10 de mayo, se conformó una red de más de 100 cooperadoras que estaban en desacuerdo con la decisión. Finalmente, según explicó Carolina, la Ciudad dio un paso atrás y estableció que aquellas escuelas que declinen al fondo económico, seguirán recibiendo los insumos como hasta el momento. Pero de todas formas, la red envió un comunicado (con asesoramiento legal) para solicitarle al Gobierno que dejara sentado por escrito tal medida, porque tampoco los dejaba tranquilos el hecho de rechazar el subsidio.

“Estamos esperando que quede más claro y asentado que sí van a seguir cumpliendo. Lo dijeron un poco de palabra. Sé que hay algunas instituciones que sí aceptaron, habrá que ver cómo les va en esos casos. En el Acosta hubo un rechazo unánime. Vamos a ver como continuamos, veremos lo que nos informe la rectora, si están cumpliendo”, advirtió.

Por otro lado, también se manifestó sobre la presencialidad: “Sería errado decir que toda la comunidad del Mariano Acosta la rechaza. La opinión está más dividida, aunque hay un gran consenso y la dirección tomó la posición de la virtualidad”, afirmó, a la vez que agregó: ”Nadie niega tampoco que son mejores las clases presenciales, porque además la virtualidad implica que un montón de gente se quede afuera porque no hay garantía de conectividad, ni de equipos. El tema es que estamos en una situación muy compleja y que no parece ser el momento”.

En este sentido, enfatizó que la cooperadora está realizando un trabajo para intentar cubrir esa necesidad de algunas familias, y que la escuela estaba abierta para los alumnos que necesiten ir algunos días a usar las computadoras. Por último, afirmó que las burbujas, por lo menos en secundaria, nunca funcionaron porque se cerraban permanentemente.

“En marzo y abril, los chicos fueron una semana cada mes por burbuja. Y en la última semana, ya había cada vez menos estudiantes. En mayo ya no había burbujas por decisión de las familias de no mandarlos. Ahora tienen algunas clases virtuales y tareas a través de la plataforma Classroom. Falta organización a mi modo de ver, pero entiendo que no es muy fácil el ida y vuelta en la comunicación y más en pandemia. A veces falta un poco lo que es la clase, no es lo ideal, pero por ahora yo prefiero que sea así. Lo más importante va por otro lado me parece a mí”, concluyó.