Con un edificio sin terminar comenzarán las clases en el jardín de Manzana 66

El miércoles próximo, dos días más tarde que el resto de las instituciones educativas empezará el ciclo lectivo para los niños de 45 días a cinco años en el jardín de Catamarca 342, trasladado desde el establecimiento de la calle Venezuela, en el Hospital Ramos Mejía.

La Escuela Infantil 6 del Distrito Escolar 6 funcionó hasta diciembre en el Hospital Ramos Mejía (Venezuela 3158, Balvanera, Comuna 3), y luego, a pesar del rechazo de la comunidad, fue trasladado a Manzana 66. Pero cuando se realizó la reunión de padres el viernes pasado, las familias pudieron constatar que el nuevo edificio no estaba en condiciones de albergar a los chicos y le exigieron al Gobierno porteño que retrase el inicio de clases, por lo que recién comenzaran el miércoles. La comunidad educativa reclama que el antiguo edificio se encuentra en buen estado, y que de no haberlo cerrado, los niños podrían comenzar el ciclo lectivo en tiempo y forma.

La Multisectorial por el Jardín del Ramos denunció en un comunicado que el Ministerio de Educación insiste con el traslado en lugar de ampliar la oferta con la construcción del edificio en Catamarca, como habían prometido; y que dicho espacio no garantiza debidamente las condiciones mínimas de seguridad y equipamiento para recibir a los niños. Por esto, exigen que se reabra el jardín de la calle Venezuela mientras aguardan que el juez López Alfonsín se expida sobre el asunto, a la vez que piden la coexistencia de las dos escuelas para paliar la grave situación de la falta de más de 25 mil vacantes en la Ciudad.

Cecilia, una de las madres, le explicó a Abran Paso que el nuevo establecimiento está todo vallado con chapas, tiene mangueras y cables cruzándose por todos lados, y está lleno de polvillo y obreros trabajando. También destacó que en la reunión de la semana pasada, los funcionarios porteños les aseguraban que el lunes la obra iba a estar terminada.

“No hay agua, no hay luz, ni gas, ni comedor,  por lo que los chicos van a tener que comer de vianda por un largo tiempo. Es un panorama desolador, más sabiendo que teníamos un jardín funcionando hasta diciembre, equipado perfectamente, y que lo cerraron por capricho, porque no hay ninguna argumentación firme que diga el porqué del traslado”, argumentó Cecilia.

Hasta el momento, las autoridades no les dieron ninguna explicación por lo sucedido, aunque eso no es algo nuevo para las familias: cuando la Ciudad intentó realizar la mudanza el 18 de diciembre del año pasado, no habían sido avisados ni los docentes, quienes se encontraban en una capacitación. Luego del intento de traspaso, acordaron que no se realizaría una mudanza hasta que se resolviera por vía judicial, y mientras tanto, volverían a reunirse con la mesa de diálogo.

Sin embargo, esa mesa de diálogo tuvo un solo encuentro, el 23 de diciembre en el Ministerio de Educación, donde se labró una nueva acta de compromiso para no mudar el jardín, pero luego la comunidad no tuvo más noticias por parte del GCBA. “No hay respuesta. No hay diálogo. Los abogados del gobierno dicen que el edifico de Venezuela tiene deficiencias de seguridad, pero no son estructurales sino reparaciones que ellos mismos durante años no han hecho, y ahora con esa excusa dicen que el edificio no es apto para el jardín, pero nunca hubo ningún problema. Entonces es todo un desperdicio: un jardín equipado para 350 chicos desde 45 días a cinco años que no puede ser por capricho de la Ciudad”, sostuvo Cecilia. Y agregó que ellos tenían la esperanza de que el juez se expida antes del comienzo de clases, pero que entienden que los procesos judiciales son complejos.