Tercer Congreso Villero en el Obelisco

Luego del prolongado acampe y huelga de hambre en el centro de la Ciudad, el movimiento que reúne a distintas organizaciones de las villas porteñas vuelve a reunirse alrededor del mítico monumento a fin de trazar las políticas a seguir y de informar los logros obtenidos en el último tiempo.

Alrededor de 300 personas se dieron cita en el Obelisco porteño este último viernes cuando se dió inicio al tercer Congreso Villero de la Ciudad que se desarrolla este fin de semana, organizado por la Corriente Villera Independiente, el movimiento Villas al Frente, La Poderosa, delegados de diferentes asentamientos y otras organizaciones populares.

La inauguración estuvo marcada por la lectura de un documento y luego dio paso a un espectáculo cultural marcado por diversos grupos de folklore, quienes pusieron un poco de calor en un viernes muy frío. Para el sábado se espera que funcionen las comisiones de debate entre las que se encuentran la de “Vivienda y Urbanización”, “Salud, higiene y medio ambiente”, “Educación popular”, “Géneros”, “Medios de comunicación alternativos y populares” y “Deportes, juventud y Cultura”.

En un año donde la problemática de la vivienda se expresó con fuerzas a través de tomas y acampes, uno de los principales desafíos que se propone este congreso es el de generar una unidad mayor dentro de los movimientos villeros que se gestaron al calor de esos hechos. “Estamos analizando la posibilidad de conformar una coordinadora villera. Hay muchas expectativas” explica Sebastián D ´Amato, miembro de la Corriente Villera Independiente. En ese sentido, también participan del encuentro delegados del barrio Papa Francisco, creado en febrero de este año a partir de una ocupación de los habitantes de Villa Lugano como respuesta a la crisis habitacional que sufre la Ciudad. En ese sentido, el reclamo por la urbanización de los asentamientos con radicación será otra de las banderas del encuentro.

Otro de los hechos que tiñe este encuentro es el acampe que durante casi dos meses llevaron adelante varias de las organizaciones convocantes a fin de hacer escuchar sus reclamos. “El saldo fue muy positivo”, cuenta Sebastián. “Fueron 53 días de aguante, de un gran esfuerzo donde pudimos instalar en la agenda política de la ciudad la concreción de obras que se prometían pero que no se vienen realizando y también poder conversar con los vecinos de a pie, que a veces son los que insultan por desconocimiento cuando protestamos en un corte” agrega, haciendo referencia a que se evitó en la protesta el corte de calles. “Hoy en el Congreso tenemos la posibilidad, con todas están organizaciones que convocaron y adhirieron, de crear una herramienta superadora a la Corriente Villera Independiente donde podamos golpear con un solo puño”. La propuesta entonces es afirmar la unidad para poder avanzar en la urbanización de los asentamientos pero con la radicación definitiva de sus habitantes. “Todo un desafío” afirma Sebastián y vuelve a una de las comisiones para seguir debatiendo.