Masivo cacerolazo en la Ciudad de Buenos Aires

Miles de manifestante convocados a través de las redes sociales y apoyados por distintos referentes de la oposición al gobierno nacional se manifestaron contra las restricciones a la compra de dólares, la corrupción, la inseguridad y una eventual rereelección de la presidenta.

“Sin ánimo de hacer un balance nacional de lo que fue el 8N, si nos ceñimos a la Ciudad, digamos que superó holgadamente lo que fue el 13 de septiembre. La cantidad de gente que se calcula es de entre 100.000 y 250.000 en el obelisco. Si a eso sumas puntos como Santa Fe y Callao, Acoyte y Rivadavia; como esquinas muy enblemáicas y de gran concentración de gente…” analiza Gustavo Funes en su columna en Abran Paso.

“Otro elemento: fue muy definido en cuanto a los sectores sociales que se movilizaron, me
parece que no nos vamos a equivocar si decimos que lo que ha predominado
son expresiones de sectores medios, medio altos y altos. Creo que fue muy marcado el corte en
relación con la zona sur de la ciudad, donde predominan los sectores más pobres, los sectores
obreros, donde no hubo practicamente expresiones la noche del 8 de noviembre.

Por otra parte, hubieron contingentes que llegaron organizados a los lugares de concentración. Otros que se
sumaron la misma tarde, por ejemplo, a la salida del trabajo. Es de destacar que en muchos
casos se podían observar carteles hechos de manera uniforme, con las mismas consignas, globos
gigantes. Y hasta un helicoptero ‘independiente entre comillas’, que filmaba la marcha desde
arriba, que se puede ver por youtube. O sea, no son muchos los que pueden acceder a un
helicóptero para filmar una marcha. Esto deja en claro que hay una parte importante, fue
previamente organizada.

Además, creo que hay elementos como la falta de luz, de agua, ayudaron; calentaron el
ambiente en la semana, armaron bronca; y muchos asistentes se definieron a último momento.

Por otro lado, se pudieron ver varios contingentes de la oposición de derecha mezclados entre
la multitud. Me parece que es de destacar la presencia de un fascista como Biondini en la
Plaza de Mayo, quién ya había hecho declaraciones en su programa radial señalando que en el
‘8N’ comenzaba un nuevo amanecer en la Argentina.”

LAS CONSIGNAS

“Otra cuestión: las consignas. Fueron más variadas que las del 13 de septiembre. Si
bien predominaron las de la reforma de la constitución, la reelección, los reclamos por
inseguridad, la falta de libertad o inflación; consignas más mediáticas, como instaladas en
la previa y en el propio cacerolazo. Pero creo que también se sumaron expresiones más
variadas como el impuesto al salario, la crítica al INDEC, el 82% para los jubilados. Junto
con otras más reaccionarias -digamos- y golpistas como se podía ver “Argentina=Venezuela”,
‘Andate yegua’, ‘Néstor te olvidaste de Cristina’. O sea, muy mezclado, pero con un
predominio de las que llamo ‘consignas mediáticas’.

Ha crecido una bronca hacia el Gobierno Nacional de parte de estos sectores medios, medios
altos y altos, en la Ciudad. Y también, se suma un contingente que había votado a Cristina en
las últimas elecciones y que hoy manifiesta su descontento con determinadas medidas.

Son movilizaciones masivas, con programas heterogéneos, que no expresan los reclamos más
sentidos de los más oprimidos de la ciudad. Pero en las que a la vez se manifiestan miles de
asalariados que ven en esta manifestación, una forma de hacer ver y escuchar sus reclamos.”


 “1N” + “8N” = EVITAR LOS ESQUEMATISMOS

“En este sentido, parece importante evitar esquematismos a la hora de abordar fenómenos como los del ‘8N’. No ponerlos en un plano de ‘blanco o negro’, de ‘oposición vs oficialismo’.

Y menos en la Ciudad de Buenos Aires donde tenemos el reciente acuerdo PRO – FRENTE PARA LA
VICTORIA, del 1 de noviembre en la legislatura.

No sólo es importante analizarlos como fenómenos complejos sino tener iniciativa en barrios, en cada
lugar de trabajo, de estudio… acercar a sectores populares a
otros sectores populares, que vienen luchando. Y alejarlos de ciertos sectores dominantes que
buscan llevar arrastrar a los sectores populares en su lucha, que es nada más que contra la
hegemonía del kirchnerismo.

El hecho de participar sin banderas y de ir mezclados con dirigentes de las clases dominantes
en los cacerolazos, más allá de respetar el proceso de miles que se manifiestan, en muchos
casos, con razón… Más allá de esto, esa articipación contribuye más a los ejes que mediáticamente imponen los sectores dominantes que a forjar una necesaria unidad popular para enfrentar la política del
gobierno nacional, que hace acuerdos con Macri en la ciudad.

Es decir, es importante ver la diversidad. Y a la vez, más que la propia movilización en si, trabajar en esos lugares donde cotidianamente se encuentran esos sectores.  Si bien es
justo que vayan y se movilicen, hay expresiones que han aparecido en el ‘8N’ , que por
más que uno vaya con un cartelito que diga ‘reclamamos vivienda en la ciudad’ , por ahií
te sacan una foto y aparecés al lado de un impresentable.

Esa realidad compleja es necesario abordarla sin esquematismos y, a la vez, ensayar respuestas.
Si la abordáramos esquemáticamente perderíamos de vista no sólo al Gobierno de la Ciudad, que
tiene características propias. Sino, también, que más allá de los fuegos de artificio, Nación y Ciudad tienen muchos acuerdos entre sí.”

Deja un comentario