Ciudad: se multiplican los conflictos en la salud

Enfermeros, médicos y residentes se organizan para defender la salud pública y denuncian que el gobierno porteño ejecuta el 3% del presupuesto destinado a ese rubro.

Decreto 260: ¿a quién prioriza?

Todos los estudios publicados son contundentes: los hospitales con número y cantidad de enfermeros formados disminuyen los casos de mortalidad. Sin embargo, en el gobierno de la Ciudad parecen revisar poco las revistas especializadas: en vez de nombrar los 4000 enfermeros que hacen falta y jerarquizar su carrera profesional, como reclaman desde hace años los trabajadores de la salud, Macri – a través del decreto 260/12- establece “gerencias” y “subgerencias” como si la salud pública fuera una empresa privada.

“Es la primera vez en la vida que nos aparecen gerencias o subgerencias. Así desaparecen los departamentos de enfermería, las supervisiones de enfermería y los enfermeros jefes, desaparece toda la estructura que históricamente se defendió en los hospitales públicos”. Históricamente la estructura era directora, subdirector medico, departamento, divisiones y secciones” comenta Isabel Seguel, Jefa del Departamento de Enfermería del Hospital Ramos Mejía. “Ahora pasaríamos a ser una subgerencia operativa, cuyas incumbencias son simplemente tres acciones: supervisar y controlar las tareas de enfermería, realizar la asignación de los recursos humanos para la cobertura de turno, y asistir en la subdirección médica en la elaboración de los perfiles laborales de los puestos de trabajo para enfermería. Esto es gravísimo: asistir cuando nosotros somos profesionales de perfil, nos hemos formado por muchos años en la universidad, que nos digan que tenemos que asesorar al subdirector medico que es quien va a dirigir el servicio de enfermería, entonces dependiendo de la persona que elijan como subgerente operativa será el nivel de la enfermería de ese Hospital”.

“Se trata de reestructurar los hospitales con un sistema semiprivado donde apuntan a priorizar los números antes que las necesidades de los pacientes y la comunidad” profundiza Claudio Gomez, de los autoconvocados del Ramos Mejía.

Por eso mismo, enfermeros de los hospitales  Ramos Mejía, Muñiz, Udaondo, Ferrer, Penna, Argerich, Sarda, Tornú, Santojanni, Fernandez, Clínicas, Imos, del Gutierrez, Elizalde, Velez Sarfield, Quemado, Roca fueron nucleándose en la Interhospitalaria, y a través de ella, vienen llevando adelante un importante plan de lucha, con asambleas y movilizaciones. “Enfermería viene movilizándose todos los miércoles hace más de un mes con acampe en la Jefatura de Gobierno” comenta Sebastián, médico residente, en medio de una de las marchas. “Los residentes y concurrentes nos plegamos hoy por primera vez en el año pero tenemos la expectativa que esto sirva como punto de partida para mayor organización y para exigirle al gobierno de Macri que se cumplan todos los reclamos”.

Un recorrido por los hospitales

En el ex Hospital Francés, nacionalizado en PAMI, ya cerraron y privatizaron los servicios de resonancia magnética, tomografía, medicina nuclear, diálisis, hemodinámica, radioterapia,  y ahora se suman oftalmología, psicopatología y medicina del deporte, y el despido de 27 trabajadores. “La mayoría de los que se atienden y que son perjudicados por estas medidas de cierre son parte de ese 80% de jubilados que hoy cobra 1600 pesos” denuncia David Garuti, delegado general del Hospital.

En el Borda, continúa el acampe de médicos y pacientes del Hospital en resguardo del terreno donde hoy en día funciona una cancha de futbol y se realizan tareas de rehabilitación de pacientes y que el Gobierno de la Ciudad pretende utilizar para mudar allí la Jefatura de Gobierno, en una obra que va a costar 450 millones de pesos.

En el Hospital Gutiérrez los trabajadores lograron ponerle un freno al acuerdo inconsulto entre Macri y la Fundación Ronald Mc Donald para construir una residencia de la Fundación dentro del predio.

Los médicos del Tornú siguen reclamando el tomógrafo prometido hace años, la finalización de las obras de gas y la mejora en la sala de tuberculosos.

En el Hospital de Quemados los trabajadores denuncian la falta de anestecistas en el área pediátrica.

En el Hospital Álvarez, un pabellón se prendió fuego en enero y todavía no arrancaron las obras

En pleno brote de bronquiolitis se cerró la terapia intensiva del Hospital Durand.