Campaña contra el trabajo esclavo

Con la firma de figuras de peso como Osvaldo Cornide, Presidente de Confederación Argentina de la Mediana Empresa, Susana Trimarco, Presidenta de la Fundación María de los Ángeles, Romildo Ranu Secretario General – Sindicato Obrero de la Industria del vestido y Afines, y Gabo Nazar Presidente de Asociación Argentina de Marcas y Franquicias, se lanzó una campaña con la consigna No queremos más ropa manchada de sangre.

 

 

Sostienen que las tragedias ocurridas en los  “talleres textiles esclavistas” de la Ciudad de Buenos Aires ponen en evidencia la cara más dramática de la venta ilegal: las miles de personas que trabajan de lunes a lunes en condiciones insalubres, de sometimiento, precariedad, y completa esclavitud, fabricando mercadería para abastecer a los puesteros de La Salada, a casi 600 Saladitas que poblaron el país, y a los miles de manteros asentados en la vía pública.

Lo que no se comprende es ¿por qué siendo tan grave el problema y tanta la gente expuesta a ese modelo de producción perverso, las autoridades pertinentes no toman medidas para desarticular el circuito clandestino que alimenta a la industria textil?

Se trata de un negocio millonario, que mueve millones de dólares por día, que involucra a mafias organizadas que someten a los sectores sociales más frágiles. La mayor parte de esos talleres están identificados y son asiduamente denunciados por Fundaciones, ONG, y otras entidades que batallan contra la ilegalidad por la cadena de consecuencias drásticas que arrastra. Sin embargo, nadie toma acciones para desarticularlos.

Las cifras son alarmantes:

  • Sólo en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense hay más de 5.000 talleres textiles clandestinos, donde los accidentes extremos se repiten y son uno de los eslabones de la trata de personas con fines de explotación laboral.
  • Alrededor de esos talleres, más de 30 mil personas trabajan y viven en condiciones de precariedad extrema, cuando no de esclavitud.
  • Según un estudio realizado por CAME en marzo, sólo en 439 ciudades relevadas se detectaron 74.150 puestos ilegales que se alimentan de esos talleres y de otros instalados en grandes y medianas ciudades de la Argentina.
  • Hasta reconocidas marcas, han sido denunciadas en los últimos años por terciarizar la confección de sus prendas en esos talleres ilegales.

 

 

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