Basura Cero: Separación en origen y recolección diferenciada

Las cinco empresas que se presentaron a la licitación para tratar los residuos no reciclables de la Ciudad de Buenos Aires no lograron superar la oferta técnica y las 3.000 toneladas de basura que iban a dejar de enterrarse en el relleno sanitario de José León Suárez vuelven a entrar en debate. Consuelo Bilbao, coordinadora de la Unidad política de Greenpeace, comentó que ellos ya sabían, antes de que se licite el tratamiento de los residuos, que las empresas no cumplían con lo establecido por la ley de Basura Cero, y que, junto con otras organizaciones habían advertido que las compañías utilizaban tecnologías de incineración. “Era sabido que iban en contra de la ley” sostuvo.

Según Bilbao, la Ciudad de Buenos Aires ha sobrepasado hace años los niveles de enterramiento que establecen las metas de la Ley Basura Cero. Y sostiene que la Ciudad se comprometió con la Provincia de Buenos Aires a reducir gradualmente, en un período de dos años, lo que envía al relleno Norte III. “A la fecha, la Ciudad viene cumpliendo, redujo un 30% de sus residuos a través de una planta de tratamiento de escombros. Lo que queda de ese porcentaje tienen que hacerlo con la separación en origen, que es lo que está fallando”, manifestó la coordinadora.

“La Ciudad se comprometió a reducir un 75% de su basura en dos años, nosotros temíamos que llegar a ese número en tan poco tiempo indicaba que se iba a usar algún tipo de tecnología (incineración o coincineración) que está prohibida por ley”, advirtió Bilbao. Y aseguró que para un porcentaje tan ambicioso es clave dar tratamiento a la fracción de residuos orgánicos.

Según plantea la coordinadora, el 50% de la basura domiciliaria es orgánica, el 30% es reciclable (plástico, vidrio, papel, cartón) y el resto son los inorgánicos no recuperables que van directo a relleno sanitario. “Hay que hacer el intento con los grandes generadores de basura como son los mercados o zonas gastronómicas, para poder disminuir de manera considerable lo que estamos mandando al Norte III”, afirmó.

“Las asignaciones millonarias han sido siempre para la recolección de lo que es netamente basura, 3000 millones de pesos paga el Gobierno por este servicio, y solo 200 millones de pesos son destinados a la recolección de residuos secos”, advirtió Bilbao. Y comenta que basta con mirar el presupuesto que tiene la higiene urbana para darse cuenta por que no se cumple la ley.

La coordinadora advirtió que nadie les garantiza a los vecinos la recolección diferenciada de sus residuos, que en muchos casos se hace y funciona bien pero que donde las cooperativas de cartoneros organizados no trabaja el Gobierno no puede garantizar el servicio. “No se les puede exigir a los cartoneros un servicio formal, con cumplimiento de horarios, si no hay un contrato, una relación de serviciocon la percepción lógica de un salario”, comentó.

“Tenemos un sistema semiformal que funciona que funciona bien en algunos barrios por propio mérito de las cooperativas, no porque el Estado este liderando el servicio”, aseguró Bilbao y concluyó en que es clave empezar a recuperar la fracción de orgánicos, a trazar rutas para aceitar el circuito y darle tratamiento a través del compost, como fertilizantes o nutrientes, o a través de los biodigestores que pueden generar energía.

La coordinadora declaró que no hay nuevos lugares donde abrir un relleno sanitario y que el Norte III tendría que cerrar este año por que finaliza su vida útil. Pero como no hay donde poner la basura, se hicieron algunas obras para poder continuar por un año más.