Baccarat calzados, mucho más que zapatos

Con más de 30 años de historia, la zapatería del barrio porteño de Monserrat busca conservar los valores con los que se inició: buena calidad y buen precio.

Calzados Baccarat, ubicado en avenida Entre Ríos 594, abrió sus puertas en junio de 1987 cuando Luis Almazare se cansó de los ritmos de fabricación e inauguró su propio comercio. Hoy lo maneja su hijo Matías, quien le contó a Abran Paso la historia del local y cómo afrontan la situación económica actual que atraviesa el país.

Luis se dedicó al rubro de la zapatería toda su vida. Trabajó en fábricas hasta que a los 25 años tuvo su propio taller de calzado, donde comenzó la elaboración en baja escala. Con el tiempo logró que su nivel de producción crezca y luego decidió dedicarse enteramente al rubro de la venta al público.

Matías Almazare contó que el negocio atravesó por distintas etapas del país, desde momentos de muchísima venta, hasta crisis económicas como la del 2001.

“Sobrevivimos con bastante raspones. Teníamos cuatro locales y pasamos a tener uno. Hasta el 2003 fue todo bastante caótico, una situación muy compleja. En adelante, por un tiempo, fue un periodo de recuperación económica para el país y el local atravesó esa misma recuperación”, sostuvo Almazare.

En el año 2007, Luis Almazare dejó la conducción del local para pasársela a Matías, quien ya trabajaba en la zapatería en la parte de cobranzas. Su nueva tarea implicó nuevas experiencias, como llevar adelante el negocio, la relación con los proveedores y la atención al público.

“Me parece que lo que se modificó con el paso de mando fue un cambio en el tipo de mercadería, porque el público también pide cosas nuevas. Pero la zapatería Baccarat siempre se caracterizó por tener un tipo de zapato de muy buena calidad, con muy buenos materiales, cómodos, práctico para distintos momentos de la vida y que permita distintos estilos de ropa y a un precio que no sea inaccesible. Eso es un poco nuestra identidad, lo que queremos transmitir”, explicó Matías.

A pesar de la baja en las ventas causada por la actual situación económica, Matías no pierde la esperanza. “Si bien la crisis es bastante profunda y la demanda está quebrada, los que llevamos adelante PyMEs siempre tenemos que tener un poco de optimismo”, dijo entre risas Almazare.

Finalizó comentando que con la crisis que se está atravesando es más difícil que la gente piense en comprar unos zapatos o zapatillas que salgan 5 mil, 6 mil pesos. Su idea es tratar de generar innovaciones en los productos que permitan ofrecer un calzado de buena calidad y brindarlo a buen precio y con una vida útil prolongada.