Argentina mostró un fútbol insoportable

En un grandísimo partido de Messi y Pastore, la Selección arrasó a Paraguay con un 6-1 sin ningún tipo de atenuante. Todas las que no entraron ante Colombia, lo hicieron ayer, y el nivel del equipo no tuvo discusión. El sábado, la final con Chile, justo cuando se cumplen 22 años del título de 1993.

Por Matías Fabrizio

Se dio el partido lógico, realmente, aunque probablemente nadie esperaba tan poca oposición del medio y la defensa paraguaya. La conexión que tuvieron los atacantes argentinos ante Colombia, esta vez se potenció. Se encontraron más espacios en la mitad, a espaldas de los volantes paraguayos, y había puertas abiertas por todos lados. Paredes, toques, gambetas. En mucho tiempo lo mejor que se vio de Argentina, Mundial incluido. Le sobró. Messi hizo lo que quiso, y lo que todos pedían. Esquivó para un lado y para el otro, asistió a compañeros, generó foules. Le faltó el gol. Si le embocaba, quizás los diarios le hubieran debido poner un 11 en vez del 10 que se llevó por una de sus mejores actuaciones en la Selección. Si tantos dicen que en Europa no lo marcan y en Sudamérica sí, entonces no vale decir que verlo driblear tan fácil a tipos tan duros como los paraguayos no entusiasma y emociona.

El de Argentina fue un fútbol insoportable. Para Paraguay. Porque al excelente juego de Messi se sumó el mejor partido de Pastore en la Selección. Contra Uruguay hizo buenas cosas, el Flaco. Contra Colombia mostró otro poco. Pero ayer fue esa saeta que se sabe que puede ser pero que no siempre es. Con ese tranco suave con el que parece que flota pero más bien vuela se cansó de juntarse con Messi y habilitar a sus compañeros con el pase justo. Además, se animó a probar más al arco y tuvo su premio con el segundo gol. ¿Será por fin el gran socio del 10? ¿Se podrá sostener en ese nivel más que el puñado de partidos que lo hizo Gago en las Eliminatorias 2014? Si el ex Huracán lo logra, y encima Di María vuelve a ser el otro súper crack del equipo, y los 9 siguen marcando, sepan que los demás juegan por el segundo puesto.
Era de suponer que el equipo del Tata Martino iba a dominar. La cuestión era ver cuánto aguantaba Paraguay y a qué distancia de su arco, y en función de eso, ver la paciencia de Argentina. A la basura cualquier especulación desde los 15’, cuando Rojo colocó lejos (en realidad no tanto) de Justo Villar esa pelota suelta que quedó en el área paraguaya. Pronto clavó su tiro el Flaco Pastore, tras gran pase de Messi. Gracias a un error del fondo argentino, entre salida y cobertura de espacios, Lucas Barrios descontó, y durante esos 5 minutos hasta el cierre de la primera etapa, el partido se ensució un poco. Pero antes que se acomode el público después del entretiempo, llegó el primero de Di María, con una habilitación deliciosa de cachetada de Pastore. El cuarto gol, el segundo del Fideo, no sólo cerró el partido desde lo numérico sino también desde lo actitudinal: cinco argentinos entraron al área contra Paulo Da Silva y Villar. Ya era baile, ya estaba quebrado el equipo de Ramón Díaz. El Kun Agüero marcó el quinto con un desmarque y posterior cabezazo para enseñar en las escuelitas de fútbol, y el sexto fue de su reemplazante, Gonzalo Higuaín, quien bien a lo 9 no se resignó y fue a buscar una pelota que aún no había quedado suelta. Cuando le quedó, sacó el zurdazo definitivo.

En los días anteriores al partido muchos paraguayos criticaban en redes sociales y foros a quienes ponían como favorito a Argentina. “Tienen individualidades, no equipo, es 50-50, puede ganar cualquiera” era la explicación. Vamos, muchachos, sean realistas. Paraguay tenía su porcentaje de chances, por sus nombres en ataque, por su garra defensiva. Pero solo un puñado de selecciones a lo largo y ancho del mundo que pueden aguantar a Argentina, y esta albiroja que ganó un partido de cinco, no es una de ellas… Si el funcionamiento celeste y blanco está aceitado, más temprano que tarde el rival va a ser desbordado por algún lado. La única forma de ganarle a Argentina es gracias a Argentina: que el equipo del Tata juegue mal, no conecte. Sin ir más lejos, cuando debía golear en el debut a este mismo rival de ayer, se desesperó, dejó de jugar, y ahí vino la levantada para aquel 2-2. Ayer la historia fue otra, no faltó contundencia y el nivel no mermó, salvo un puñado de lapsos muy breves.

A la Selección le quedan un puñado de vértices que trabajar y aceitar. Uno es la salida del fondo, que tarde o temprano llegará, ya que es un punto infaltable en el librito del Tata. Ayer a Otamendi lo apretaron, la tiró llovida al centro de la cancha, Pastore no hizo mayor esfuerzo para lucharla y, para peor, los centrales y Mascherano se desencontraron para cerrar en el medio, y así vino el gol de Barrios. Cuando logre salir del fondo con mayor claridad, más aún cuando el rival presione, los de arriba van a volar con la pelota al pie. La otra cuestión que durante esta Copa América dejó alguna duda es el “quéhacer” cuando no se puede jugar a máxima velocidad, porque obviamente es imposible sostener ese ritmo 90 minutos. Argentina no debe, ni quiere ni necesita, desprenderse de la pelota en esos ratos, sino que debe aprender a tenerla mientras “descansa”. Ese toqueteo intrascendente que a veces parece haber debe llegar en ese momento. En el saber administrar esas situaciones está la clave para que la próxima goleada llegue pronto y que, cuando no se golea, igualmente se domine.

Para la final espera Chile, que venció 2-1 a Perú. Seguramente habrá pocas similitudes con los últimos dos partidos. Los locales atacan como una tromba. Probablemente de ambos lados se vean ataques mano a mano, de muchos contra no tantos. La ventaja de Argentina está en que, mientras la pausa de Chile depende casi exclusivamente de Valdivia, el equipo del Tata tiene a la dupla Messi-Pastore para dicha tarea, y que a la vez pueden explotar y cambiar el ritmo de un momento a otro. El sábado, 4 de julio, se cumplirán 22 años de la final de Ecuador 1993, cuando la Selección del Coco Basile le ganó 2-1 a México, con doblete de Gabriel Omar Batistuta. Ese fue el último título a nivel mayor. Si sale todo bien, el 4/07 del 2016 habrá que hablar, en cambio, del primer aniversario del último campeonato.

Tercer puesto
Viernes 3/07, Estadio Municipal de Concepción, 20.30hs – Perú vs Paraguay
Final
Sábado 4/07, Estadio Nacional de Santiago de Chile, 17hs – Chile vs ARGENTINA

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