Abrazo al Centro Gallego

Trabajadores y socios del Hospital de Balvanera realizaron una nueva protesta para denunciar nuevas medidas para vaciarlo por parte de la intervención.

Las medidas tomadas por el interventor del Centro Gallego, Martín Moyano Barros, son cada vez más duras. En los últimos días, los empleados no encontraron ni los $1000 que les venían depositando en sus cuentas bancarias.

Por eso, trabajadores y socios decidieron convocar a un abrazo simbólico con el objetivo de visibilizar la problemática que atraviesan. Lo manifestantes, en su mayoría adultos mayores, se tomaron de sus brazos y comenzaron a rodear el edificio ubicado en la esquina de la Avenida Belgrado y Pasco.

Algunos transeúntes se mostraban sorprendidos e intentaban escuchar la palabra de una trabajadora que, con megáfono, decía “no queremos la venta y queremos que siga funcionando el Centro Gallego para todos los asociados, por eso se está haciendo este abrazo”.

Algunos manifestantes sostenían pancartas, otros, como Alberto Aguilera de la Red de Vecinos Manzana 66, o la comunera Verónica Bruk, filmaban con sus teléfonos, mientras bromeaban con los vecinos, como para alivianar un poco el mal momento que se estaba pasando.

Luego, tomó la palabra la delegada Yolanda Guitian y se refirió a la presencia de numerosos socios que se sumaron a la protesta, “Bienvenido que estemos juntos. Luchemos por una unidad concreta en acciones”, destacó, y luego invitó a la olla popular que se hace todos los miércoles “para que se salve el Centro Gallego que es un espacio que lleva más de cien años”, aseveró

“Hace seis años que luchamos por el Centro, pero esto recién comienza. Ayuden a que los socios podamos seguir en el Centro Gallego”, sostuvo Mirta Mabel Polin en representación de un grupo de socios.

“Tenemos que ser convocados de manera formal y ponernos a trabajar todos conjuntamente. No queremos dar cabida a lo que no sea la mutual. Nos prometieron muchas cosas, hoy no vemos ni sisear una oferta. Por lo tanto creo que nos estuvieron birlando la confianza”, agregó.

Pasan los días y las cosas parece ir empeorando, pero igual los empleados, socios y vecinos no están dispuesto a abandonar el reclamo y llevarán sus exigencias a todas las instancias necesaria para lograr que el Centro Gallego no se cierre.

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