“A la población hay que darle un ambiente sustentable y condiciones de vida”

Alcira Ferreres, epidemióloga y especialista en Medicina Preventiva y Social, habló con Abran Paso sobre el dengue y la importancia del rol del Gobierno para prevenir un nuevo brote.

A principios de 2020, la aparición de la pandemia de COVID 19 estuvo acompañada de una nueva epidemia de dengue. Si bien estos brotes se producen de manera periódica (por lo que no deberían resurgir este año), otra cepa del virus podría producir una nueva ola de la enfermedad transmitida por mosquitos. En este contexto, Alcira Ferreres contó qué debería hacerse desde el estado para evitarlo.

Las epidemias de dengue se producen cada tres o cuatro años debido a que luego de un brote del serotipo 1, por ejemplo, mucha gente queda inmune al virus, por lo que es poco probable que se repita al año siguiente. Pero, según explicó Ferreres, hay cuatro tipos distintos que producen la misma enfermedad. Entonces, si un año hay un brote del serotipo 1 y al año siguiente comienzan a llegar viajeros con el serotipo 3, puede resurgir el contagio.

Uno de los principales requisitos para que esto suceda es que haya cantidad suficiente de mosquitos, “y los hay por la falta de ambientes saludables en la Ciudad, con residuos, malezas, una mala recolección en determinadas zonas, sin agua de red y con hacinamiento”, enfatizó la epidemióloga.

“El dengue se va produciendo de manera periódica por la lógica de los actores, que son los mosquitos que tienen el virus, la persona sana (que no ha tenido dengue y no ha desarrollado anticuerpos), y aquella que está enferma de la cual el mosquito se contagió. Aparte hay un ambiente y ahí creo yo que está la falla. A la población hay que darle un ambiente saludable y condiciones de vida. No les podes estar pidiendo que recoja su basura cuando tiene el riachuelo al lado que emana gases tóxicos por volcados químicos de la curtiembre. Es algo complejo que se tiene que trabajar en su integralidad, no es una cosa o la otra, es todo junto. Son condiciones de vida, trabajo, vivienda, ambiente, educación, formación, escuelas presentables, agua de red, servicios básicos, cloacas, saneamiento, recolección de residuos, hospitales que sean receptivos”, apuntó Alcira.

En la misma línea, contó que en su experiencia como Jefa de Medicina Preventiva y Epidemiología pudo comprobar que estas enfermedades siempre se agravan en los mismos territorios y afectan a la misma población, aquella que vive en barrios precarios. Por esto, expresó: “Hay una responsabilidad muy grande de parte de los gobiernos. La educación y la promoción de la salud es una cultura que se tiene que enseñar y ayudar a sostener a la gente. Por ejemplo, uno le pide al ciudadano que para no tener caries se lave los dientes. Ahora, no sabes si va a poder comprar el cepillo de dientes o si tiene para la pasta. Le pasas un folleto donde le decís que no tiene que dejar recipientes con agua, pero no tiene agua, entonces tiene que usar envases para poder proveerse. Se confunde entregar folletos o hacer charlas con la cultura de la promoción de la salud, que es algo más profundo, algo que tenés que ir dándole a la población día a día y mirando cuáles son las dificultades para poder cumplirlo”.

Esto se suma a la destrucción de los servicios de Promoción de la Salud en los hospitales públicos porteños que comenzó, según manifestó la profesional, en la década de los ‘90, con el achique del estado y se ahondó durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando se bajó de categoría al Ministerio de Salud. “En todos los hospitales de la ciudad hay un servicio de medicina preventiva y epidemiología, es decir, la estructura desde su origen estaba, pero con el correr de los años, y sobretodo en las últimas décadas, se destruyó lo que era promoción de la salud”, destacó.

Pero esto continúa con Horacio Rodríguez Larreta, afirmó Ferreres, a la vez que denunció: “El jefe de Gobierno hizo un cambio en la carrera profesional y, aparte de no incluir enfermería, a los técnicos en instrumentación y a los de diagnóstico por imágenes; puso el sello de que los directores y los subdirectores de los hospitales públicos sean puestos por el gobierno, cuando en la carrera tradicional de profesionales en salud para la Ciudad, es por concurso, donde hay que cumplir ciertos requisitos. Hace años no se cumplen pero antes de trasgredía en voz baja, con un arreglo de los gremios y del gobierno de turno. Ahora se institucionalizó. La persona tiene que estar formada, no puede ser que se ponga un director o subdirector de acuerdo a la militancia político partidaria que haya hecho”.

Y agregó: “No es solo eso. Quedan empantanadas las iniciativas porque si hay un gobierno que va para atrás con un montón de proyectos como la educación para la salud sexual reproductiva, la violencia, los hogares, las adicciones, porque considera que todo eso es inutil y los directores de hospitales acuerdan con esa línea política sanitaria, la población queda sola, huérfana de los cuidados básicos, de las cosas que le suceden”.

Por último, reafirmó que es necesario que se tomen medidas en todas las dimensiones: la vivienda, el ambiente, agua potable y cloacas en todos los barrios porteños, que se levanten los residuos. “Hay programas de cloacas y de agua potable ya diseñados hace unos 5 años. Eso debería exigirse que se de. El tema del mosquito no se resuelve fumigando, así matás el mosquito que vuela, lográs resistencia del insecto. Nada más que el ciudadano vea que estás actuando sobre su ambiente, eso le va a dar un cierto ánimo para colaborar o hacer algo más. Las inversiones en obras son grandes, lo que también hay que ajustar son los precios. Hay que pedir precios y formas de pago, pero lo tenés que hacer. No hay otra salida, sino es un genocidio directamene”, concluyó.