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Ago 04

Polémica por el proyecto Zona Calma Villa Real

Vecinos de la zona de Villa Real están en desacuerdo con el proyecto del Ejecutivo porteño para modificar el tránsito  y la seguridad en el barrio.

Ante el reciente acontecimiento de iniciación de una obra en la Comuna 10, denominada Zona Calma – Villa Real, los vecinos del barrio se vieron sorprendidos debido a que no tuvieron ningún tipo de noticia previa sobre el proyecto y por lo tanto la posibilidad de opinar sobre el mismo, tanto para mejorarlo como hacer criticas si así lo consideraran y de interactuar con el Gobierno de la Ciudad en busca de un proyecto que mejore la calidad de vida de todos.

Con la finalidad de hacer participar a los vecinos que van a recibir el impacto de la obra, se hizo una reunión en el barrio (concurrieron  alrededor de 15 vecinos que obviamente no representan a la totalidad) un día después de hacer el llamado a licitación.

En el proyecto en sí, los objetivos del mismo publicados en el los pliegos, parte condiciones particulares, dice: “La presente licitación tiene como objetivo reducir el número de siniestros por medio de la “gestión de la velocidad” e intervenciones en puntos críticos. Alertar al conductor del ingreso a la zona 30, reducir velocidades y reordenar el tránsito de camiones; incorporación de 1.362 m2 de suelo absorbente. Fomentar el uso de la bicicleta y dar continuidad a la red de ciclovías. Cruces más seguros. Ejecución de sendas y señalética con lenguaje “Entorno Escolar”.

No obstante el proyecto no va a resolver los problemas, ni las necesidades que se tienen en el entorno. Como ejemplo en seguridad, se le da a los delincuentes una vía escapatoria más rápida y accesible hacia la General Paz. Asimismo, la ciclovía no une puntos estratégicos de la Ciudad como estaciones de trenes y/o subtes, lo único que queda en el recorrido de su proyección es una escuela, la Comercial N° 30, donde las bicicletas se dejaron de usar producto de los robos. La evaluación de los vecinos sobre la ciclovía es que está desconectada de otras, obstaculizando el estacionamiento de los automóviles de los residentes en la zona.

Durante este año, se consiguió el libre estacionamiento del lado izquierdo y con este proyecto se lo quitan con las construcciones de chicanas con suelo absorbente, reduciendo la capacidad de estacionamiento en menos del 50%.

También con este proyecto, se quitarán las dársenas para los micros escolares,  entorpeciendo el ascenso y descenso de los alumnos y obstruyendo la libre circulación.

El barrio tiene problemas de seguridad para caminar en cualquier horario por la cantidad de hurtos, entraderas y robos en general. Con este proyecto las posibilidades de que las cifras de inseguridad se eleven es una opción probable porque los vecinos se verían obligados a dejar los autos lejos de los domicilios, ya que tendrían que caminar expuestos a mayores peligros.

Actualmente los vecinos que tienen garaje y no entran sus autos por el mismo temor de las entraderas quedarían en una doble problemática. Con esta medida, se los obliga a enfrentar doblemente hechos de inseguridad.

La creación de nuevos obstáculos para la circulación vehicular (chicanas – maseteros) va crear caos en las calles del barrio, ya que la congestión de Av. Beiró, el acceso directo a Gral. Paz, el desvió obligatorio para el automovilista es usar la calle Simbrón y Nazarre como el desagote de las arterias o Tinogasta y Pedro Varela en sentido contrario y la misma problemática se crea cuando se congestiona Irigoyen y el desagote es por Víctor Hugo o Cortina.

Este proyecto no está pensado ni para la gente, ni para los ciudadanos, sólo se hace para darle una decoración a una parte de la Ciudad y como bien se dice desde el oficialismo es una prueba piloto para luego poder tomarlo como ejemplo en las distintas comunas.

La política de tránsito llevada adelante por el Gobierno de la Ciudad frente al no privilegio del automóvil particular es racional para la zona céntrica de la Ciudad pero no lo es para los barrios alejados. El punto central problemático en la zona de Villa Real es la falta de subterráneos y de transporte público, con lo cual la utilización del automóvil particular es de uso habitual.

En este sentido, la primera Zona Calma parece situarse en una zona que no necesita ese tipo de proyecto, sin la incorporación a la vez del transporte público.

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