Jun 13

Los reclamos vecinales en la academia (parte 2)

Segunda parte de la charla que Abran Paso mantuvo con la Lic. Juliana Marcús la semana pasada sobre el libro que es coordinadora: “Ciudad viva, disputa por la producción del espacio urbano en la ciudad de Buenos Aires”. Investigación colectiva realizada por miembros del Instituto de Investigaciones Gino Germani.

En respuesta a la pregunta de AP sobre qué repercusión tuvo en los vecinos de la Ciudad (y en los de Balvanera en particular), que su experiencia fuera tomada para una investigación académica y luego llevada a un texto impreso, Marcús señala que los vecinos se sintieron escuchados “porque muchas veces estos temas quedan sólo en el ámbito académico y no se llega a las bases. Nosotros nos metimos a estudiar en terreno, en el campo mismo, qué sucedía con estas lógicas de producción social del espacio”.

Destaca el rol que puede ocupar la academia para el resto de la sociedad. En el caso de los vecinos que participaron de la investigación, agrega: “Los invitamos para agradecerles, porque sin ellos no hubiésemos podido llevar adelante estas investigaciones. Que ellos cuenten su experiencia y su historia de lucha en la Ciudad fue fundamental para que nosotros reconstruyamos sociológicamente esos procesos de producción y resistencia”.

También subraya que el proceso de ida y vuelta con los vecinos fue muy interesante. “Ellos se fueron apropiando de algunos de los conceptos que utilizamos en las investigaciones. Le pusieron un nombre a lo que ellos ya estaban viviendo”. Refiere que hace dos años hicieron una mesa debate en torno a como se construye espacio urbano desde las resistencias y que grupos de vecinos de Caballito y Balvanera propusieron modelos alternativos de ciudad: “Ciudades para ser vividas, para la gente, en las cuales se tomen en consideración modos diversos del habitarla, espacios colectivos, libres y públicos, alejados de lo que supone una mercancía, que es para pocos, se vende y es como una vidriera, que es transitado y no habitado”.

Sobre qué autores consultaron para llevar adelante la investigación, su respuesta fue que recurrieron fundamentalmente a Henri Lefebvre, filósofo y sociólogo francés, “que estudió cuestiones urbanas en contra del urbanismo funcionalista, que consideraba que las ciudades debían ser funcionales a las actividades de los distintos sujetos, como si fueran ciudades dormitorio, donde hay grandes autopistas y se le da prevalencia al automóvil para que las personas se desplacen a sus lugares de trabaja y vuelvan a sus hogares alejados a dormir”. Lefebvre plantea otro modo de pensar el espacio, “son concebidos, pero también vividos y practicados. La ciudad se produce permanentemente, en conflicto”.

Desde esta concepción, no se puede pensar de forma armónica, como la plantea el funcionalismo. Hay una lucha constante por imponer sentido sobre cómo se usa la ciudad. Todo el tiempo hay tensiones, negociaciones y resistencias a modelos que se van imponiendo.

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