Mar 07

Formaciones de la línea B de subte con sustancias contaminantes

El día 20 de febrero del corriente año SBASE y Metrovías anunciaron, a través de un comunicado oficial, la desafectación de tres formaciones CAF 5000 de la línea B, que habían sido adquiridas de segunda mano al Metro de Madrid en el 2011 por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y que comenzaron a circular en el subterráneo de la línea B a mediados del 2013. 

Según la información que trascendió, las unidades fueron retiradas como una medida de carácter preventivo ante la posibilidad de contener un material altamente perjudicial para la salud llamado amianto o asbesto en componentes eléctricos de las formaciones, material altamente cancerígeno prohibido en el país , en España y en la mayoría del mundo.

El mineral del asbesto representa un peligro para la salud humana, ya que es posible que las personas que estén expuestas por su trabajo puedan contraer graves problemas de la salud.

Si los materiales o productos con los que un operario trabaja se sacuden, las fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire, y si no se utilizan las medidas de seguridad adecuadas para evitar su inhalación, dichas fibras pueden alojarse en los pulmones. Con el tiempo, las fibras acumuladas en los pulmones pueden causar cicatrices e inflamación, generar problemas respiratorios y desencadenar serias enfermedades.

Existe en nuestro país distintos instrumentos normativos, vinculados con garantizar el derechos a la salud, reconocidos en instrumentos constitucionales, no sólo en la esfera Nacional, sino también en el ámbito local. La fuente de la Constitución Nacional en su Artículo 41, garantiza a todos los habitantes el derecho a gozar de un ambiente sano apto para el desarrollo humano y el deber de preservarlo. Este derecho de gozar de un ambiente sano, impone al estado y a los particulares, el deber de cuidarlo y desarrollar las conductas tendientes al cuidado y no poner en peligro al ambiente, como a la salud tanto de las generaciones presentes como de las futuras.

Por otro lado, en este sentido, la Ley sobre Higiene y Seguridad en el Trabajo Nº 19587, reglamentada por el Decreto 351/79, en su capítulo 9, detalla sobre la contaminación ambiental de los lugares de trabajo incluyendo nieblas, polvos, fibras, etc. En el Anexo III correspondiente a este capítulo del mismo decreto se establece el listado de las sustancias contaminantes y sus concentraciones; el asbesto aparece con una denominación: A1a, cuyo significado es el siguiente: sustancias cancerígenas para el hombre.

La Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, a su vez  en su artículo 26, garantiza a los habitantes de la Ciudad, el derecho a gozar de un ambiente sano, y defenderlo en provecho de las generaciones presentes y futuras.

El asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano (sustancia que causa cáncer) reconocido a nivel mundial. Hay suficiente evidencia que el asbesto causa mesotelioma (un cáncer relativamente poco común de las membranas delgadas que revisten el pecho y el abdomen),  cáncer de pulmón, y de laringe.

La exposición del asbesto puede también aumentar el riesgo de asbestosis (enfermedad inflamatoria que afecta los pulmones y causa dificultad para respirar, tos y daño permanente al pulmón) y otros trastornos no cancerosos de la pleura y de los pulmones, incluso las placas pleurales (cambios en las membranas que rodean el pulmón), entre diversas afecciones que puede ser muy peligrosas para la salud humana.

El Metro de Madrid confirmó la presencia de asbesto en los modelos más antiguos de su flota, que son  los mismos que compró el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Un empleado de Metro Madrid enfermó de un tipo de cáncer, Asbestosis, provocado por la exposición al amianto presente en trenes iguales a los que circulan en la línea B. La empresa asegura que no hay riesgo para los pasajeros, pero que los trabajadores deben ser capacitados para manipular el material.

Frente a la comprobación que el asbesto puede causar grave perjuicios de salud a toda persona que lo manipule sin las medidas preventivas, hay que tomar medidas extrema que permitan evitar su contacto directo, para que ningún trabajador del subte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tenga la más mínima posibilidad de contraer una enfermedad maligna.

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