Abr 11

150 años de enseñanza jesuítica en Balvanera

Se cumple un nuevo aniversario de la fundación del Colegio del Salvador iniciado en 1868 por los jesuitas instalados en Buenos Aires en el terreno ubicado en las calles Callao, Lavalle, Tucumán y Riobamba.

Los dos hombres que más contribuyeron a la fundación del Colegio del Salvador fueron el Padre José Sató y el Padre Juan Coris. El primero era un impulsor de la idea de fundar un colegio, tanto por ser el Superior de todos los Jesuitas en estas regiones desde 1867, como por sus estrechas relaciones con muchas familias de Buenos Aires. En efecto, ya en 1863, un grupo de familias había solicitado al entonces Provincial de la Provincia de España, Padre Fermín Costa, la fundación de un colegio que fuera la continuación del Colegio  de Loreto que habían tenido los Jesuitas en Buenos Aires desde 1617.

Por su parte, el Padre Juan Coris, antiguo profesor en el Colegio de San Ignacio (1662) en la época de Rosas, fue el primer Rector del Colegio, y el día 1º de mayo de 1868, inició oficialmente su gobierno. Posiblemente, escogió el nombre “del Salvador”.

Con 50 alumnos se inició el primer curso escolar el día 1º de mayo de aquel año 1868. La comunidad jesuita estaba integrada por 8 sacerdotes, 3 estudiantes jesuitas y 7 hermanos.

Desde el comienzo, extendieron su apostolado a otras zonas de la ciudad, como la asistencia espiritual a los detenidos de la Penitenciaria de calle Las Heras.

El primer Plan de Estudios que adoptó el Colegio fue el aprobado por el Gobierno Nacional en 1867, que respondía al plan de estudios secundarios promulgado por el Presidente Mitre y su ministro Eduardo Costa en 1863. Predominaba lo humanístico, organizado en cinco años, las Letras y las Humanidades ocupaban el primer puesto con Castellano, Latín, Francés, Alemán e Inglés; en segundo lugar, Matemática y Ciencias Naturales. Las de menor carga eran Historia, Geografía y Dibujo.

La primera reforma fue en 1870 con el Plan aprobado por Sarmiento como Presidente y Avellaneda como Ministro de Educación. Luego, hasta 1898, se sucedieron ocho planes, en el lapso de veinte años, a los cuales se adapto el Colegio, manteniendo su identidad de formación humanística y religiosa.

Hacia 1886, los alumnos eran 393, de los cuales 190 eran pupilos. Siete años más tarde, el Colegio festejó sus Bodas de Plata siendo rector el P. Ramón Barrera SJ. En 1895 se inauguró el Salón de Actos y un año después, se le incorporó la iluminación eléctrica. La gran araña actual se instaló en 1897.

El Siglo XX comenzó con 574 alumnos, 310 pupilos. En 1904 se terminó el segundo piso sobre Callao.

El 11 de abril de 1909, se inauguró el grupo escultórico que corona el frente principal del colegio por Callao. Se construyó en aluminio y fue una donación del Ing. Juan de la Cruz Puig, ex alumno del Colegio de la Inmaculada de Santa Fe. El Ing. Puig fue responsable de la construcción del segundo piso del Colegio como también del remozado de su frente y de la fuente del patio del Sagrado Corazón. También en ese año se termina la Capilla de Alumnos iniciada por el P. Segismundo Masferrer.

El 30 de agosto de 1910 se constituyó la Sociedad de Ex alumnos del Salvador, primera denominación de la actual Asociación de Ex alumnos del Colegio del Salvador que en el 2010 celebró su centenario.

En 1923, durante el Rectorado del P. Juan Castillejo, se inauguró, con grandes instalaciones, el Campo de Deportes situado en la localidad de Martínez. Fue vendido en 1944 para ser reemplazado por otro en Plátanos (Quilmes). Luego de unos años, en 1952, se lo cambió por uno nuevo en Ituzaingó, donde funcionó hasta que en el año 2008 fue trasladado a su ubicación actual en Villa de Mayo.

En 1926 se inició la publicación de El Salvador, primera revista dedicada a comunicar las actividades del Colegio.

En la misma línea de las Damas de San Vicente de Paúl, ejemplo en materia de asistencia al prójimo, desde el Colegio y por iniciativa del P. Segismundo Masferrer, se fundó en 1906 la Caja Dotal para Obreras de Ahorro y Previsión Social, que extendió sus tareas a comedores populares, atención médica y vacaciones gratuitas.

En 1906, durante la Semana Santa, un grupo de 17 alumnos realizan los Ejercicios Espirituales por primera vez en la historia del Colegio. Luego, se continuó anualmente con esta práctica para alumnos mayores.

Asimismo, los estudiantes comenzaron a dar Catecismo los domingos para chicos de la zona. De este modo, desde los orígenes de espiritualidad y solidaridad nacieron juntas en el servicio a los demás.

En 1933 los ex alumnos del Salvador y de la Inmaculada de Santa Fe, animados por el P. Fermín Arnaú fundan la Asociación de Caballeros de San Lázaro para apoyar y asistir moral y económicamente a los leprosos. Al Padre Arnaú también se le debe la fundación de la Casa de Ejercicios Espirituales Villa San Ignacio en San Miguel, actualmente administrada por el Colegio, junto a su campo de Deportes. El P. Arnaú era asesor espiritual de la Sra. Carolina Pombo de Barilari, quién a su instancia donó la Casa de Ejercicio construida especialmente para tal fin e inaugurada en julio de 1941.También La Asociación Hijo del Obrero nació en el Colegio en 1932, inspirada en los Padres José Domenech y Joaquín Añón, apoyada por familias y laicos que realizaban su labor sosteniendo económicamente la educación de niños de aptitudes notables provenientes de familias obreras , sin recursos para desarrollarlas.

Los anteriores son solo algunos ejemplos de estas raíces solidarias del Colegio del Salvador, que se extendían también a la atención pastoral de las islas del Tigre con la Lancha-Capilla llamada El Salvador, a la Penitenciaria Nacional, a los Hospitales públicos, a las misiones surgidas en las décadas de los cincuenta y sesenta y tantas otras acciones que fueron despertando vocaciones de servicio desde el Evangelio.

En 1990, con el apoyo del Colegio y el trabajo de numerosas voluntarias de nuestras familias, se funda desde la Iglesia del Salvador la Obra San José, que brinda atención a personas en situación de calle. Hacia 1995, comienza Fe y Alegría Argentina y el Colegio inicia su colaboración con esta red jesuita de educación popular.

Hasta la actualidad el Colegio del Salvador es una institución educativa de gran prestigio y extiende su formación hasta el nivel universitario.

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